Murió Grace Kelly, princesa de Mónaco y una de las grandes estrellas cinematográficas de Hollywood

Sufrió un accidente de automóvil el lunes, cuando viajaba con su hija Estefanía.

La princesa Gracia de Mónaco, que sufrió un accidente automovilístico el pasado lunes en las proximidades del Principado, falleció anoche, a las 22.30 horas, víctima de una hemorragia cerebral. Tenía 53 años y, después de una brillante carrera cinematográfica, que la convirtió en una de las estrellas más brillantes de Hollywood, se casé con el príncipe Rainiero de Mónaco y murió para el cine, iniciando otra carrera no menos espectacular en el mundo de la alta sociedad y de la realeza.

La princesa, de soltera Grace Patricia Kelly, de nacionalidad norteamericana, murió rodeada de su esposo y de sus tres hijos, Alberto, Carolina y Estefanía. Un comunicado del palacio de Mónaco diría más tarde: “Su alteza serenísima, la princesa Gracia, ha fallecido esta noche a causa de una hemorragia cerebral y vascular”. Otro comunicado, transmitido posteriormente, afíadió que su estado de salud se había agravado durante la noche del 13 al 14 de septiembre, así como durante el día de ayer. “Al llegar la noche toda posibilidad terapeútica estaba descartada”, concluía el servicio de Prensa del palacio.En el momento del accidente, Gracia de Mónaco viajaba en el automovil al lado de una de sus hijas, Estefanía, de 17 años de edad, que sólo sufrió contusiones leves, frente a las fracturas del fémur derecho, de la clavícula y de varias costillas de la madre. Según la versión oficial, el coche en el que viajaba la princesa, conducido por ella misma, cayó a un barranco de unos cuarenta metros de profundidad, efectuó varias vueltas de campana y quedó sobre el techo. Gracia y su hija quedaron aprisionadas mientras su vehículo ardía. Fueron salvadas por un horticultor, que apagó el incendio con el extintor de su camioneta y la ayuda de un vecino.

Un portavoz de British Leyland, la empresa que fabricó el coche en el que viajaba Gracia de Mónaco y que en este caso ha mostrado una diligencia muy británica para salvar el honor de la marca y para colaborar en el esclarecimiento de lo que después ha resultado ser un suceso fatal, señaló ayer en Londres, horas antes de conocerse la noticia de la muerte de la princesa, que era prematuro afirmar que el accidente fue causado por un fallo de los frenos del coche.

La compañía inglesa ha enviado apresuradamente a dos técnicos al sur de Francia -frontera con el Principado-, para que revisen los restos insalvables y carbonizados del Rover 3500 de 1972, en el que se produjo el siniestro. Hoy podría estar completado el informe que establezca las causas, mecánicas o humanas, del accidente.

Segunda muerte de una estrella

Esta es la segunda y definitiva muerte de Grace Patricia Kelly, la hermosa hija de un multimillonario norteamericano, que, en la cumbre de su carrera artística, abandonó el cine para dedicarse a su marido, a sus hijos y a las obligaciones derivadas de un principado. Cuantas ofertas tuvo Grace Kelly para volver al cine que dejó a los 26 años de edad y en la cumbre un 18 de abril de 1956, para casarse con Rainiero III de Mónaco, fueron rechazadas una y otra vez por una razón principalísima: porque seguiría interpretando su papel de descendiente de una familia exquisita de Filadelfia, elegantemente educada en las más exigentes costumbres de la nobleza europea. Sin embargo, en ese rostro que parecía haber nacido para reinar, tenían vida películas tan importantes como Sólo ante el peligro, en la que nunca supimos qué nos conmovía más, si la soledad de Gary Cooper o el amor angustiado de la joven protagonista. O Mogambo, aquella otra gran historia en la que las apasionadas miradas y los no menos apasionados besos de la futura princesa y Clark Gable, guía de cazadores, fueron desvirtuados por la censura española, que convirtió la historia en amor y besos entre hermanos.

Ganó Grace el premio Oscar de la Academia de Hollywood, trabajó con los mejores directores y actores de la época, incluidos Hitchcock y el citado Gary Cooper, interpretó innumerables papeles de amor, pero su interpretación más delicada fue la de novia real que ha que pasar, además de por la prueba de buena salud, por otra que acreditase fidedignamente su virginidad y su fe católica. A pesar de todo, cuando la boda con Rainiero ya tenía fecha, fueron muchos los que pensaron que la ex actriz no aguantaría el papel de princesa y regresaría al Hollywood perdido. Se equivocaron: el nuevo papel era para siempre.

© El Pais (15 de septiembre de 1982)


 

El sueño de una actriz que nació para princesa

Grace Kelly, nacida en Filadelfia en 1928 y perteneciente a una acaudalada familia, tras terminar los estudios y vencer la dura oposición patema, se decidicó a seguir la profesión de actriz. De 1947 a 1949, estudió los,cursos de la Academia de Arte Dramático, actuó en varias funciones de teatro de aficionados, desempeñó pequeños papeles en Broadway y empezó a intervenir en dramas televisivos.La elegancia de su figura y su serena y profunda belleza llamaron en seguida la atención de los productores y ya en su segunda película, Sólo ante el peligro (1952), de Fred Zinnemann, obtiene el papel de protagonista femenina y se consagra -como actriz, encarnando normalmente un tipo de mujer fría y egoísta, temerosa de asumir responsabilidades y con un fondo delicadamente maternal.

Interpreta Mogambo (1953) con John Ford y, un año más tarde, es dirigida por Alfred Hitchcock en Crimen perfecto. Es este director, que volvió a dirigirla en La ventana indiscreta y Atrapa a un ladrón, quien mejor supo utilizar sus características personales, adaptándola a su mitología propia.

Gana un ‘oscar’

En 1955 protagoniza el filme de George Seaton La angustia de vivir, encarnando en esta ocasión el papel más arriesgado de su carrera, que le valió el oscar a la mejor interpretación femenina. Fuego verde (1954), de Andrew Marton; Los puentes de Toko-Ri (1954), de Mark Robson; El cisne (1956), de Charles Vidor, y Alta sociedad (1956), de Charles Walters, completan su filmografía.

En 1956, inesperadamente, contrae matrimonio con el principe Rainiero III de Mónaco. En veinticinco años, excepto algunas apariciones ocasionales en galas benéficas, Grace Kelly, desde entonces Gracia de Mónaco, no continuó su carrera como actriz, requisito exigido por el príncipe Rainiero para casarse con ella.

Fruto de su matrimonio, nacieron tres hijos (Carolina, Alberto y Estefanía), objetivo prioritario de gran parte de la Prensa del corazón desde sus primeros días. Gracia de Mónaco se ha mantenido siempre fiel a sus tareas de representación en el Principado, haciendo realidad el que posiblemente sea mayor sueño de una nortemericana de Filadelfia: llegar a ser princesa.

© El Pais (15 de septiembre de 1982)

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