Muere a los 81 años el príncipe Raniero de Mónaco

Los funerales del monarca de uno de los estados más pequeños del mundo, fallecido tras una larga enfermedad, se celebrararán el 15 de abril.

El Palacio del Principado de Mónaco ha anunciado minutos antes de las 8.30 de esta mañana la muerte del príncipe Raniero, a los 81 años. El regente de uno de los estados más pequeños del mundo estaba ingresado a causa de una infección broncopulmonar desde hacía casi un mes en el centro Cardio-torácico de Montecarlo, donde se ha producido su muerte a las 6.35. Junto a él se encontraba su hijo Alberto, que asumió la regencia la pasada semana a los 47 años. Según fuentes del Palacio, los funerales se celebrarán el próximo día 15 de abril.

El soberano tenía una salud muy delicada en los últimos años, que había derivado finalmente en problemas broncopulmonares, cardiacos y renales que habían llevado a su hospitalización el pasado 7 de marzo. El ministro de Estado de Mónaco, Patrick Leclercq, hará un anuncio oficial del fallecimiento “en las próximas horas”, según precisa la nota de prensa oficial enviada por el Principado. Como es tradición en la Casa Grimaldi, las exequias de un soberano tienen lugar entre siete y nueve días después de su muerte y han sido fijadas para el día 15, según fuentes próximas al Palacio. Así, la ceremonia tendrá lugar una vez pasados el funeral del Papa y la boda de Carlos de Inglaterra, dos eventos a los que asistirán autoridades internacionales que posteriormente se esperan en el funeral de Raniero.

Banderas a media asta

Las autoridades monegascas no han precisado aún a partir de cuando se permitirá a los súbditos de Raniero rendirle un último adiós en la capilla ardiente. Esta noche está previsto que se celebre una misa para la familia del príncipe en la capilla del Palacio, donde han sido trasladados sus restos mortales desde la clínica en la que falleció al alba. Después de la jornada de luto decretada en Mónaco por la muerte del Papa, en el Principado siguen ondeando hoy las banderas a media asta por la muerte de su soberano. Esta mañana, las campanas de las iglesias y la catedral han vuelto a doblar, esta vez en memoria de quien dirigió el país monegasco durante los últimos 56 años. Francia ha decretado un día de luto oficial y las banderas ondean ya a media asta en los edificios oficiales.

El Consejo Nacional monegasco (Parlamento) ha emitido un comunicado en el que expresa su “intensa emoción y gran tristeza” por la muerte de Raniero III, que califica de “príncipe constructor y visionario”. Raniero llevó a cabo “la transformación radical que ha marcado al Principado desde la postguerra y que ha hecho de él un Estado moderno y fuerte en su desarrollo económico y social”. El príncipe encarnó también “durante más de medio siglo la voluntad de Mónaco de afirmar su independencia y de tomar sus propias decisiones”. El presidente francés, Jacques Chirac, también ha rendido tributo póstumo a Raniero, “personalidad unánimemente respetada y querida en el Principado” y que “simbolizaba con fuerza esta comunidad de destino entre nuestros dos países”, en un mensaje de condolencias a su heredero, Alberto, al que brinda su apoyo.

Esta imagen, en la que Raniero se muestra junto a su hijo Alberto, fue tomada durante la visita a España para asistir a la boda de la infanta Cristina. / EFE
Esta imagen, en la que Raniero se muestra junto a su hijo Alberto, fue tomada durante la visita a España para asistir a la boda de la infanta Cristina. / EFE

55 años en el trono de los Grimaldi

Debido a la gravedad de Raniero, el pasado 30 de marzo el el príncipe Alberto asumió la regencia del Principado, uno de los países más pequeños del mundo con apenas 1,95 kilómetros cuadrados y 32.000 habitantes, de los cuales poco más de 6.000 tienen la nacionalidad monegasca. Raniero ocupó el trono durante 55 años, lo que lo convierte en el monarca europeo que más tiempo llevaba reinando. Su matrimonio con la actriz estadounidense Grace Kelly llenó de glamour a la casa de los Grimaldi, una de las dinastías más antiguas de Europa. A lo largo de su principado, transformó el principado de opereta que heredó en 1949 en una plaza financiera mundial a golpe de ventajas fiscales para grandes fortunas y empresas, y en un tupido bosque de hormigón que ha ido ganado terreno al mar gracias a trabajos hercúleos.

Durante medio siglo, Raniero III ha dirigido el Estado conocido como la Roca como si de una empresa se tratara, lo que le ha valido sobrenombres como el de El Patrón o el príncipe constructor. El príncipe, siempre presente en las revistas del corazón, impulsó el nacimiento vertical de 90.000 metros cuadrados de edificios de oficinas, al pie del castillo de los Grimaldi en el barrio de Fontvieille, que albergan empresas con un volumen de negocios de más de 600 millones de euros. Pero por encima de todo, convirtió a Mónaco en una plaza financiera internacional, con fama de paraíso fiscal y bancario que lo situó en el año 2000 en su lista negra de países que no cooperan contra el lavado de dinero.

Source: internacional.elpais.com (6 abril 2005)

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